ROTURA DE PUENTE TERMICO

La ruptura (rpt) o como se dice rotura de puente, es algo que aunque llevamos utilizando durante milenios no fue hasta mediados del siglo XX cuando se aplicó  en carpintería en los países más avanzados, más concretamente coincidió con la aparición comercial del vidrio aislante. Básicamente la rpt se basa en el principio físico de la Transmisión, incidiendo por tanto en el aislamiento térmico de los perfiles de carpintería. Es el mismo principio que tiene un simple mango de sartén para que alguien no se queme.

La rpt se consigue mediante el uso de un elemento aislante entre dos perfiles de aluminio (uno interior y otro exterior) para impedir la transmisión. (calor o frio). Este elemento que frecuentemente está fabricado en poliamida, une mediante un proceso industrial ambos perfiles. Como es natural este proceso es más complejo que los tradicionales perfiles sin rpt que no requieren de un proceso de unión. Es por ello que su producción resulte más costosa que un simple perfil de aluminio, además su posterior transformación en marco u hoja lleva el uso de más elementos y tiempo de fabricación. A esto hay que añadirle que este ensamblaje  debería cumplir la norma Europea UNE EN 14024 que implica una serie de ensayos, tolerancias y características que deben cumplir.

Todas estas medidas viene encaminadas a disminuir la producción de CO2 que en general se transforma en algo que desgraciadamente nos interesa a todos: El ahorro o si se prefiere en cómo puedo disminuir el gasto energético. También influye en el confort pero como esto es algo subjetivo y difícil de medir no haré insistencia.

Se pude comprobar que la Ley (CTE) para evitar el gasto energético obligue a cumplir unos niveles mínimos (la norma española así lo demanda actualmente y por cumplimiento Europeo en un futuro cercano esta será mucho más exigente) pero existen diferentes métodos para probar cuánto se puede ahorrar por el uso o no de una carpintería de rpt. Lo primero que se debería es huir de los que afirmen ingentes ahorros y beneficios de la misma manera que se debe rechazar la existencia de un crece-pelo mágico. Por ejemplo si estimamos una vivienda de 100m2 con 5 ventanas el cambio de una carpintería con rpt (sin contar vidrio) sería del 5-6% en calefacción y de un 15-20% de refrigeración. Si a eso la añadimos una mejora de vidrio se puede aumentar hasta 3 veces estas cifras, esto es, 15% en calefacción. Y hablamos del uso de perfiles de tipo medio, porque cuanto más mejoremos mayor eficiencia.

Puede que parezca poco pero para poder alcanzar estas rebajas por otros métodos en nuestro hogar se necesitaría una renovación de suelos, cambios de fachadas o aislamientos estructurales de coste y tiempo enormemente superiores al cambio de ventanas. Si a eso se le añade que nuestros gasto energético aumentarán irremediablemente cada año, se podrá comprobar sin necesidad de ser un gran matemático que en muy pocos años la inversión del cambio de ventanas se amortiza, ganando además en bienestar sin recurrir a penosas y costosas reformas u obras. Difícilmente se pude lograr tanta eficacia con tan poca inversión. ¿Cuantas veces cambiamos un mueble en casa, un electrodoméstico ó una pintura a lo largo de la vida?…posiblemente, como poco, un par de veces, sin que nos aporte más allá de una mejora estética o por una lógica necesidad de reparación o sustitución, sin beneficio económico alguno. Las ventanas de nuestro hogar posiblemente se cambiarán como mucho una vez, pero si se hace de manera correcta no sólo amortizaremos su inversión sino que podremos ahorrar dinero y ganar en confort.

Por otro lado existe otro aspecto muy importante aunque no venga recogido en la Ley como son las condensaciones. Una carpintería sin rpt es muy fácil que tenga condensaciones especialmente cuanta más humedad y/o diferencia de temperatura exista. Si bien esta humedad es muy difícil que penetre en el perfil el agua condensada esta puede mojar el suelo y la pared provocando tanto desperfectos en esta como, lo que es peor, la aparición de microorganismos (como el moho) que necesitan este tipo de ambientes para su vida y crecimiento. Si en una vivienda se mantienen un aceptable grado de humedad y una temperatura adecuada se necesitará, para que no se produzca la condensación aislamiento en los elementos constructivos, de ahí que un perfil con rpt, que aisla como poco un 50% más que uno sin rpt, es lo mínimo que se debe colocar para evitar este fenómeno. Con un simple cálculo matemático (ecuación de una incognita) y un ábaco psicométrico se puede hacer fácilmente este cálculo en casa.

Existen otras ventajas de tipo estético que aportan también los perfiles de rpt como es el tema de bicolor (poder realizar perfiles de diferente color o acabado al interior y exterior) que permiten miles de combinaciones y no pueden realizarse en perfiles sin rpt.

Por todo ello la rotura de puente térmico es un gran avance técnico, su producción, fabricación e instalación resultan más costosas que un perfil normal pero tiene unas mejoras sustanciales y fácilmente comprobables. Luego al igual que otros productos (coches, electrodomésticos, móviles….) hay diferentes niveles de producto en función de la calidad y seguridad que se quiera, de la misma manera que cada cual podrá elegir al industrial que le dé mayor confianza ó seguridad.